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Hacer y deshacer

Albert Cervera i Areny

Hacer y deshacer

Hola,

estamos en tiempo de cambios rápidos.

Al menos en NaN-tic, estamos transformando con la IA nuestra forma de trabajar y los servicios a ofrecer a un ritmo que nunca habíamos visto.

Por cierto, explicaremos cómo lo estamos utilizando y cómo la puedes utilizar tú el 18 de mayo a las 10h en nuestra oficina en Sabadell. Si quieres venir, sólo tienes que decirmelo contestando este correo.

Estar más o menos al tanto no es fácil, pero medio posible si te apasiona.

Ser capaz de predecir es mucho más difícil. Basta con ver cómo los cambios cogen a contrapié a las empresas que lo están liderando.

Y es que hacerse una idea ponderada cuesta porque el cambio real es rápido pero al mismo tiempo constantemente hay gente intentando vender como disponibles, motos que todavía no lo están.

Sin embargo, encontrándonos cómo nos encontramos en el ojo del huracán, en la industria de desarrollo de software, debemos sacar conclusiones y tomar decisiones que aguanten un mínimo de tiempo, invirtiendo en tecnologías y servicios que tendrán sentido al menos a unos meses (y a poder ser años) vista.

Es momento de analizar sin poder predecir demasiado; observar sin escuchar mucho.

Y una de las cosas que he observado es cómo la IA nos está ayudando muchísimo a programar pero no ayuda demasiado haciendo cosas en otras actividades.

Vale, vale. Ayuda a que todo el mundo pueda hacer cosas. Pero rara vez les hace cosas.

Es un Google vitaminado, pero no un asistente entendido como alguien que te hace parte del trabajo real.

Déjame que te ponga un ejemplo.

Un caso típico que puedes haber visto de qué hacer con ChatGPT es planificarte las vacaciones.

Y entonces vas, e intentas decirle que quieres ir una semana a Londres y que te proponga qué hacer, y te hace un plan, que te gusta más o menos. Y está bien. Pero no es una revolución como lo está siendo para la programación.

¿Por qué?

El motivo es que cuando programamos, nosotros le pedimos a la IA que nos haga un trabajo. Supongamos que hace el 70% del trabajo correctamente.

Está muy bien.

Pero también ha realizado un 30% del trabajo mal.

Así que le puedo pedir que lo corrija, puedo deshacer los cambios que ha hecho, puedo orientarla y llegar al 95%. Y si es necesario, acabar yo lo que falta.

Y ha sido útil. Muy útil.

Pero, ¿tú dejarías que ChatGPT te encargara todas las vacaciones? ¿Quiero decir, que contratara los vuelos de avión, y te reservase los alojamientos?

No lo harías.

Y no lo harías por dos motivos:

  1. No te fiarías de dejarle la tarjeta de crédito.
  2. Si la caga, te juegas dinero.

Incluso si confiases en dejarle la tarjeta de crédito, igualmente el segundo motivo sería suficiente como para no dejárselo hacer.

Porque claro, si te ha encargado el 70% del viaje correctamente, pero se ha equivocado con el 30%, esto son muchos dolores de cabeza y mucho dinero.

Ahora imagina por un momento que existiera un mecanismo, un estándar de Internet, que permitiera que le pidas a tu asistente que te organice todas las vacaciones y él coordinara los vuelos de avión más económicos o cómodos según tus restricciones, encargara los alojamientos y actividades.

Y por la noche, cuando vuelves de trabajar, ya lo tienes todo listo. Sin embargo, tienes un botón para confirmar y un botón para abortarlo o hacer algunos cambios.

Ah... eso sí. Esto lo cambiaría TODO.

Porque la IA podría trabajar de forma autónoma, durante horas si es necesario, prepararnos todo el viaje, asegurarse de que las combinaciones de vuelos y alojamientos cuadran, pero dejarlo todo a un clic de distancia para tirarlo adelante o descartarlo. O dejarnos a sólo un clic decidir si queremos seguro de vuelo o no.

Pienso que es fácil ver que esa idea, esa conclusión a la que llegué a partir de la observación, es una precondición para que los asistentes virtuales nos hagan trabajo real.

Y no soy el único que ha hecho la observación y ya existen iniciativas para impulsar algo de ese estilo.

El primer problema, sin embargo, es que no hay una sino dos iniciativas compitiendo: ACP (que apareció hacia diciembre de 2025) de la mano de OpenAI y Stripe, y UCP (que se presentó en enero de este año) de la mano de este año.

El hecho de que existan dos estándares en competencia y la complejidad de extenderlos a la gran mayoría de plataformas de compra, más el hecho de que los usuarios deben confiar para utilizarlo, hacen pensar que el proceso de adopción será mucho más lento que el ritmo al que nos tiene acostumbrados la IA.

Además, a las líneas aéreas no les interesa tener prerreservas durante horas, pero se puede llegar a cobrar un importe pequeño por mantener una preserva durante unas pocas horas. Veremos cómo evolucionan los intereses y comportamientos de empresas y consumidores en este sentido.

Aún así, la observación sigue siendo relevante: no puedo predecir qué estándar acabará funcionando pero claramente sin un mecanismo de este tipo hay cosas que creo que NO pasarán por rápido que evolucione la IA.

Porque en pocos meses no lo hará todo 100% bien. Quizás haga un 80% en lugar del 70%. Luego el 90%, después el 95%...

Pero cada mejora, aunque será importante, costará un gran esfuerzo, y como siempre ocurre, no queremos sólo hacer las cosas más rápido y económicas. También queremos hacerlas más fiables, así que no nos conformaremos con tener un porcentaje de errores similar al de las personas.

Todo esto tiene consecuencias en el comercio electrónico pero también en otros ámbitos de la aplicación de estas tecnologías, y el día 18 de mayo podrás ver cómo, a día de hoy, nuestros clientes pueden hacer uso de herramientas que hemos diseñado con esta idea de fondo.

¡Salud y buena semana!